La Ayahuasca (Banisteriopsis caapi) es la planta maestra por excelencia en la Amazonía y quizá la más poderosa. Su uso por los pueblos nativos amazónicos se pierde en la niebla del origen del tiempo.
Cada tribu posee una historia sobre cómo la madre naturaleza les otorgó los dones de la Ayahuasca, como una planta sagrada destinada a sanar y expandir su conocimiento.
Ayahuasca, en quechua, significa “liana del alma”, “liana de los muertos” o “liana del espíritu”, y participar en una ceremonia es considerada una de las experiencias más enriquecedoras en la vida de una persona. Permite ampliar la conciencia y observar la propia vida desde otras perspectivas.
La preparación con ayahuasca contiene lianas de la planta homónima, mezcladas con otras plantas maestras de la Amazonía, como la chacruna (Psychotria viridis), entre otras.
Desde el punto de vista científico, la Ayahuasca contiene harmina y tetrahidroharmina, y la chacruna contiene DMT, sustancias que actúan conjuntamente para generar efectos enteogénicos.
Para el uso de esta planta maestra es necesario acudir con el cuerpo y la mente lo más limpios posible. Antes de la ceremonia, se debe seguir una dieta indicada por el Maestro chamán; en general, se recomienda dejar de consumir cerdo, alimentos grasos, frituras, azúcar, productos lácteos y bebidas azucaradas, así como evitar drogas y alcohol, preferiblemente al menos una semana antes de iniciar la ceremonia y también después de ella.
Un Maestro chamán ha sido iniciado desde una edad temprana, generalmente por un Maestro mayor que suele ser un familiar cercano. Cada planta posee sus propios dones, con los cuales el Maestro se ha conectado durante años de preparación y dieta, con el fin de sanar y también proteger el espacio ceremonial.
Dado que se trata de plantas poderosas, es fundamental que los participantes sigan las indicaciones del Maestro respecto a la dieta y otras recomendaciones, para aprovechar al máximo las enseñanzas que la planta puede ofrecer.


